jueves, 9 de mayo de 2013

REUNION DE CUERVOS 1.9

Con los últimos rayos del día, Pensamiento y Sam llegaron ante la entrada situada al pie de la montaña. Una vez que la flanquearon, un angosto camino enterrado en oscuridad les aguardaba para conducirlos ante la puerta. La montaña pendía sobre ellos, amenazante por ser turbado su silencio. Un aire frio emanaba de sus entrañas envolviéndolos como una mortaja. Sam se concentró en formar una esfera radiante de luz para que guiase su camino sin mayores tropiezos. Tras lo que parecieron días, aunque tan solo habían pasado unas horas, llegaron al final del túnel. Una gran caverna abarcaba toda la vista. El techo se perdía en la espesa profundidad de las tinieblas y era tal su anchura, que un lago habría cabido allí. En el centro, suspendido a escasos centímetros del suelo, un aro de perfecta manufactura y grabado con intrincados símbolos se abría ante ellos. Era capaz de albergar una casa en su interior sin que esta rozase su perímetro. Sam pareció salir de su ensimismamiento, plagado de recuerdos de la noche anterior. Había permanecido en silencio desde que Pensamiento le formulara la pregunta. El destino tenía un humor extraño por el precio a pagar por usar la magia y éste le parecía a Sam desmesurado. Elevó el brazalete hacia la puerta y la magia que podía usar a través del objeto logró que un reflejo opaco apareciese en la superficie del círculo.

    —Pensamiento, no lo haré —dijo Sam con convicción—. Jamás le otorgaré un nombre.
    Y dicho esto atravesaron la puerta.

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