Pensamiento descendió del cielo, meciéndose
entre corrientes de aire que él mismo creaba. Se diría que hacía un uso
innecesario de la magia, pero, ¿cómo podría un ser hecho de magia, hacer mal
uso de sí mismo? Se posó con suavidad en el hombro de Sam.
—Acamparemos en aquel llano, junto a la
arboleda —dijo Pensamiento—. Mañana entraremos en los accesos que hay bajo la
montaña y trataremos de atravesar la puerta. Quiero que estés descansado y bien
despierto, por lo que podamos encontrar en la encrucijada de mundos, o limbo,
como te gusta denominarlo.
—¿Desde cuándo debemos estar tan alerta en
los espacios del limbo? —preguntó Sam—. Suponía que este lugar estaba bajo la
protección de tu Ama. Siempre ha sido un lugar neutral para los caminantes. ¿Qué me ocultas, Pensamiento? Además, tú
puedes cuidar de mí, como siempre presumes que haces. —Sam sonrió, recordando
la paternal protección que Pensamiento le profesaba. Si alguna vez hubiese descubierto
el motivo, quizás Sam no se mostraría tan reacio a la hora de pedirle ayuda.
Pensamiento tenía sus propios planes para Sam.
—Por una vez, Sam trata de prestar más
atención a los hechos que turban la realidad. Cuando Muerte estaba presente, yo
era una representación suya y por tanto casi tan poderoso como ella, pero ahora
Muerte no está y mi poder no está ligado a su ser. Incluso tú en un buen día
podrías ponerme en suficientes apuros si volviésemos a practicar, Sam. Debes
comprender que este viaje bien podría ser el último para ambos. Ahora descansa.
Mañana se nos pondrá a prueba.
Y por una vez, Sam no se sintió tan a gusto
con sueva aventura....
No hay comentarios:
Publicar un comentario