La encrucijada, si hubiese de ser descrita bastaría con decir que es un reflejo del universo real. Comparte sin embargo pocas similitudes con este, quizás su basto tamaño pero no así sus leyes.
Sam, no tubo tiempo suficiente para precisar la imagen del reflejo, antes de saltar atraves de la puerta.
Por ello, ambos se encontraban inmóviles, siendo testigos ante el movimiento de los mundos, tan cerca pasaban que de haber estirado un brazo podrían haber alcanzado cualquier de ellos. También era posible que ellos fuesen los que tan veloces como un cometa dejasen tras de si una estela infinita de mundos. Las distancias en el reflejo se median por los pensamientos, si errabas al fijar el reflejo, bueno nadie había contado jamas que sucedía, pues nadie había vuelto de su error.
Sam, podía sentir a Pensamiento, como una voz distante apagandose en su interior. La mente de Sam, se diluía a cada latido y no podía hacer nada para impedirlo. Pero por un breve instante se sintió parte de algo inmenso, no sabia como describirlo tampoco podría en ese momento, su razón se esfumaba como voluta de humo. De pronto sintió un tirón brusco, que lo arrastraba hacia la cordura, el poder del brazalete lo sostenía con su magia, había algo mas pero su mente se debatía por continuar exsistiendo. Una imagen dio forma al reflejo que necesitaba para seguir con vida, nunca antes había visto aquel reflejo no procedía de el, pero que importaba eso ahora, se aferro a el y surgió tras una puerta. Grito al cielo por cuyo dolor embolvia todo su cuerpo, estaba vivo pero algo dentro de el había cambiado, podía sentirlo como el renacer de un nuevo día.
Toda emoción se quebró de golpe al vajar la vista hacia el cuerpo inerte de Pensamiento.
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