Durante horas Sam grito al vació , su amigo le había sido arrebato y sus preguntas se perdian en el viento sin hayar respuesta.
Aquellos seres se burlaban de su dolor, afirmando que su maestro seguía vivo dentro del brazalete.
Como podría algo asi ser posible? -Pensó Sam - Abatido se dejo caer sobre la calidez de la arena , cruzo las piernas y alzo el brazalete hasta la altura de sus ojos. Lo observo desde todos los ángulos que le fue posible. Pasado un tiempo, tras haberse sumergido entre sus pensamientos, hablo hacia el brazalete.
Pensamiento, en verdad sigues vivo? - Sam se sintió algo ridículo por hablarle al brazalete, pero al fin y acabo este objeto estaba hecho de magia y Pensamiento es, era se corrigió a si mismo, un ser de magia.
Te lo ruego Pensamiento, si esos seres no se han burlado de mi y me an dado esperanza, habla me. - grito furioso Sam- Pero el sonido del viento fue la única respuesta que obtuvo- Se alzo de suelo y contemplo su alrededor- Y ahora como demonios salgo de este lugar? No veo puertas ni nada que indique vida, solo este desierto extendiéndose hasta donde alcanza la vista. Podría adentrarme dentro de el y vagar durante dias sin comida ni agua, eso seria una muerte lenta.Además ignoro si estos seres de sombra me permitirían recorrer este lugar a mi antojo, quedo bien claro que no debía estar aquí. Que puedo hacer? - de pronto sintio la calidez de la magia emergiendo desde el brazalete y surgido de la nada, un torbellino de arena se formo ante el. Tan rápido como se creo se desvaneció en el aire, pero donde antes estaba ahora había un estanque de cristalina agua. - Sam se asomo a extremo del borde y el reflejo de una ciudad apareció ante el - Gracias viejo amigo, por seguir velando por mi.
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