—Tú decides, amigo mío —dijo Sam—. ¿A dónde
debemos ir?
—Ya no puedo sentir a mis hermanos, ni siquiera aquí —dijo Pensamiento—. Siempre hemos compartido pensamientos y éramos conocedores de donde se hallaba cada uno, pero ahora solo hay silencio. Solo mi voz, y me siento tan extraño. Sam, debemos encontrarla. Le pediremos consejo a uno de mis hermanos. Antes, cuando Muerte habitaba entre nosotros, unos pocos solían permanecer siempre a su lado. Se les encomendaban cometidos personales de nuestra señora. Sus poderes y conocimientos eran mayores que los nuestros. Te mostraré un reflejo de la puerta a donde debemos ir, pero no podré hacerlo solo. Mi poder no bastaría para llegar. Dejare anclado el reflejo para que te sea más fácil concentrarte en la puerta. Debes prestar más atención que nunca, el lugar al que debemos ir se halla al mismo borde de la realidad.
Pensamiento creó la imagen de un árbol hecho totalmente de cristal, suspendido en el vacío a unos pocos pasos del borde de un acantilado.
—Ahora uniremos nuestras mentes y pensamientos en uno solo —continuó el cuervo—. No debes flaquear. Te pido disculpas por adelantado.
Apenas escuchó esto último, pues toda su concentración se mantenía centrada en la imagen. Comenzó a notar cómo la magia fluía a través del brazalete. Tal era el poder que requería, que su mente comenzó a nublarse. Por unos instantes, casi se desmayó, hasta que finalmente las fuerzas le fallaron y perdió el conocimiento.
—Ya no puedo sentir a mis hermanos, ni siquiera aquí —dijo Pensamiento—. Siempre hemos compartido pensamientos y éramos conocedores de donde se hallaba cada uno, pero ahora solo hay silencio. Solo mi voz, y me siento tan extraño. Sam, debemos encontrarla. Le pediremos consejo a uno de mis hermanos. Antes, cuando Muerte habitaba entre nosotros, unos pocos solían permanecer siempre a su lado. Se les encomendaban cometidos personales de nuestra señora. Sus poderes y conocimientos eran mayores que los nuestros. Te mostraré un reflejo de la puerta a donde debemos ir, pero no podré hacerlo solo. Mi poder no bastaría para llegar. Dejare anclado el reflejo para que te sea más fácil concentrarte en la puerta. Debes prestar más atención que nunca, el lugar al que debemos ir se halla al mismo borde de la realidad.
Pensamiento creó la imagen de un árbol hecho totalmente de cristal, suspendido en el vacío a unos pocos pasos del borde de un acantilado.
—Ahora uniremos nuestras mentes y pensamientos en uno solo —continuó el cuervo—. No debes flaquear. Te pido disculpas por adelantado.
Apenas escuchó esto último, pues toda su concentración se mantenía centrada en la imagen. Comenzó a notar cómo la magia fluía a través del brazalete. Tal era el poder que requería, que su mente comenzó a nublarse. Por unos instantes, casi se desmayó, hasta que finalmente las fuerzas le fallaron y perdió el conocimiento.
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