Los gritos de Emma, resonaban por la mente de Sam. La oscuridad que fluía como hilos de seda, por sus pensamientos se volvieron contra la intrusa. Como una masa sin forma, de su piel emergieron miles de bocas, lanzaban dentelladas cual lobo acorralado. Emma, se debatía entre aquellos pozos que la deboraban poco a poco. Reunió todo su poder en un intento de escapar, fue inútil. Tentanculos oleosos, la sujetaron firmemente, manos y piernas quedaron apresadas. Ajeno a lo que estaba sucediendo en su propia mente, Sam continuaba inmovilizado.
Podía ver como el rostro de su captora, se transformaba en muecas de puro terror. La pequeña Shara, se acerco a su tía para zarandearla y tratar de que volviera, pero al primer contacto con su tía, pudo sentir una parte del dolor que se le estaba infligiendo. Aterrorizada y entre chillidos de dolor, se aparto de su tía. Sam, no emprendía lo que estaba sucediendo, aquella escena resultaba absurda. Era el, el que estaba prisionero y en cambio parecía que tanto Emma como la pequeña, sufrían.- ¿ Nos habrán sorprendido y estamos a merced de algún otro?- Pensó Sam. Shara, puso su rostro embuelto en lagrimas, frente al de Sam, le suplicaba que dejara de hacerle daño a Emma.- Pero si no estoy haciendo nada, ¿ no ves que estoy inmóvil? niña, estúpida. Aunque grito con todas sus fuerzas a la niña que había frente a el, sus palabras sonaron mudas en sus labios.- Sam, debes detenerlo. Si continuas absolviéndole la magia, acabaras con ella.- De que hablas, si no puedo casi ni pensar,¿ como quieres que use el poder del brazalete?.- Detente, siente lo atraves de ti, detente ahora que aun puedes.- La voz de Pensamiento, volvió a perderse como un eco, atraves de la distancia.- Sam, con el auto control del que fue capaz, visualizo interior mente al brazalete.- Imposible, es cierto que esta absolviéndola, pero lo hace por si mismo...
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