- Desde tu llegada, no me importa reconocer, que he tratado de comprender la magia que ha dado forma a tu brazalete. Mis esfuerzos han sido en vano, lo cual me indica que ese objeto es mas de lo que aparenta a simple vista. Me atrevería a decir, que no pertenece a esta realidad. Claro que eso es poco probable, ¿ verdad pajarito?. Para Sam, lo que Emma decía era algo nuevo.
Pensamiento, apenas si le había explicado lo básico de su uso.- También es un misterio para mi.- Dijo Sam. - Mi maestro, me dijo que de aceptar llevarlo, tendría que respetar ciertas reglas sobre su uso. Haber comprendido en esencia la magia y poder guiarla atraves del brazalete, fue tan tentador que acepte, sin demasiados miramientos.- Eliges bien las palabras, guiar la magia. No tienes nada que temer de mi Sam, cada vez que alguien usa la magia , noto un pequeño tirón de mi propia esencia. Soy un reflejo de la fuente, pero estoy muy lejos de ser la propia fuente.
Pero contigo, me pasa algo curioso.- ¿ Que es, lo que sucede ?- Dijo Sam. - No logro percibir te, ni ati ni a la magia que fluye por esa baratija que llevas.- La mente de Sam, rememoro las imagenes que pocas horas atrás, había visto en el espejo de piedra. Se estremeció cuando una corriente helada le recorrió la espina dorsal.- ¿ Que me ocultas Sam?. Debes ser sincero conmigo. La profundidad golpea cada vez con mayor fuerza, la barrera de la realidad. Además, hay locos que han creído en sus promesas y le siguen para desmembrar el velo. No quiero hacerte mal alguno, pero debo saber lo que me ocultas.- De pronto, el cuerpo de Sam se quedo inmóvil, todos sus miembros parecían congelados. Emma, extendió su mente, rodeando la de Sam.- ¿ Que me ocultas?, sabes que puedes confiar en mi, dímelo.- Su voz era tan dulce e hipnótica, pero el no sabia nada. Quiso gritar y cuando Emma trato de profundizar en su mente, sucedió...
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