Para cuando llegaron a la base de la pirámide, el grupo de soldados se encontraban a la suficiente distancia, para que se permitieran unos segundos y recuperar el aliento.- Lo hemos logrado.- Dijo Sam a sus amigos.
Melyssa cojio de la mano a Sam y juntos iniciaron el ascenso por los escarpados escalones hacia su libertad.
Apenas habían subido un pequeño tramo, cuando el rugir de un disparo los paralizo. Había sonado demasiado cerca. Se giraron para ver de donde había surgido y con terror contemplaron como el cuerpo de Murtt se desplomaba sobre el suelo. Sam salto hacia su compañero, sostuvo su cuerpo entre sus brazos y el corazón se le encojio al ver la linea de sangre que surgía de los labios de su amigo.
Noto sus manos empapadas el algo cálido y viscoso, pero apenas le presto atención. Por el vinculo que compartia con Murtt, notaba como la vida se le apagaba con cada latido. Melyssa, sollozaba incapaz de moverse. En la entrada de la gruta un grupo de hombres se reunían a la espera de recibir ordenes. Pitherson, entrego el rifle al soldado que había a su lado. Con un gesto de su mano, decenas de desliza dores abarrotados de tropas, surgian como hormigas desde la profundidad del túnel..- Tan cerca, amigo mio.- Murtt tosió escupiendo esputos de sangre.- No hables, te recuperaras. Me entregare y a cambio te curaran.- Dijo Sam.- No, sabes que no lo harán. Si os quedáis jamas volveréis a salir de este maldito lugar. Te lo ruego Sam, que mi muerte no sea en vano.- Los ojos de Sam se anegaron por las lágrimas.- Un ultimo favor.- Lo que quieras.- Si vuelves a encontrar a otro de mi pueblo, di le que con mi ultimo aliento, entone el canto a nuestro dios.- Te juro que así lo haré.- Marcha os, no debéis estar aquí cuando inicie el canto o quedareis atrapados.- Mientras ayudaba a Melyssa a incorporarse y volvían a iniciar el ascenso, Sam sintió estremecerse su piel por la melodía que Murtt...
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