- Menuda sorpresa. ¿ Que harán estos soldaditos escondidos como ratas.?-
Grito Sam. Los soldados que se encontraban mas cerca de la voz que surgió tras sus espaldas, se sobresaltaron rota la quietud que reinaba en la gruta. Sin saber muy bien que sucedía, comenzaron a disparar sin acertar en que dirección había surgido la voz. El caos, se apodero del resto de los soldados. Como autómatas respondieron a los disparos de sus compañeros y un estruendo ensordecio a todos cuantos había en la gruta. Con gran esfuerzo, el oficial al mando logro controlar aquel pandemónium y poner fin al despilfarro de munición.- ¿ Que diablos ha pasado?,
¿quien ha sido el estúpido que a comenzado este caos?.- En respuesta, un soldado comenzo a gritar a pleno pulmón.- Capitán, están aquí,capitán por retaguardia.- El oficial diviso a Sam y a sus compañeros.- Usar los aturdidores, maldita sea. Como alguno vuelva a usar munición, lo despellejare yo mismo. Rápido tomar posiciones, que no escapen.- Aprovechando el breve caos formado y una vez habían sido vistos por los soldados. Los tres compañeros se dispersaron, cada uno tomo una dirección para tratar de complicar su captura.
-¿ Como han podido aparecer tras nosotros?. Es imposible, solo hay un modo de entrar en la gruta y estábamos preparados.- El Capitán, no se explicaba de que manera se habían colado en la gruta, estando esta tan bien vigilada. Por su cabeza, una señal de alarma le decía que algo no iba bien allí. Era un soldado experimentado y ese sentido le había salvado las vida en mas de una ocasión. Lo lógico es que si habían burlado su control, hubiesen ido directa mente hacia la puerta y no al otro extremo de la gruta.- Rápido, quiero que un grupo se reuna conmigo en la puerta de inmediato...
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