- Sera mejor que continuemos.- Dijo Murtt. Sam, a regañadientes, soltó dulcemente a Melyssa de entres sus brazos. Apesar de su piel color cobrizo, Sam noto un leve rubor en las mejillas de aquel rostro tan hermoso.
Ambos se quedaron en mutuo silencio, cada instante de emociones liberadas, recorrían sus cuerpos como si de magia se tratase. Murtt, elevo sus ojos hacia un cielo que le devolvía la mirada, apesar de las toneladas de roca que habían sobre ellos.- Al parecer, hay una constante en todos los mundos.
Me encuentro algo mejor, creo que podremos ir mas rápido a partir de ahora.- ¿ Estas seguro?, tus heridas son profundas. Sam y yo, podemos seguir cargando contigo.- Gracias Melyssa, pero no sera necesario, cree me estoy mucho mejor.- Murtt, odiaba mentir. Como el resto de su pueblo, era consciente de cada fibra de su cuerpo. Estaba consumiendo hasta la ultima gota de poder, para poder conducir a sus amigos hasta la puerta. Aquella montaña, seria su tumba. Apesar de ello, si lograba salvarlos habría merecido la pena.- Casi hemos llegado, un nivel mas y lo habremos logrado.- Dijo Murtt.- Puedo sentir la magia que emana de la puerta.
Es extraño, pero mientras mas nos acercamos, siento que mis fuerzas aumentan.- Se estaban produciendo cambios dentro de Sam. Para el, aun comprendiendo en parte la esencia de la magia. El brazalete le permitia usarla como una herramienta, gracias a lo cual había sobrevivido hasta ahora. Pero ahora, la notaba corriendo por sus venas. Sentía que podía olerla y aveces escuchaba susurros procedente de esa corriente de poder. Casi, casi creía que el mismo podría dirigirla atraves de su cuerpo sin necesidad del brazalete.
- ¿ Que me esta pasando, esta sensacion embriagadora de poder me aturde.? - Cuidado Sam.- Dijo una voz, dentro de su mente. - La magia, podría consumirte en apenas un instante si se lo permites...
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