Perezosa mente despertaba la ciudad al ser inundada con los los primeros rayos del sol. Los hombres y mujeres que habitaban entre sus entrañas, se debatían entre la vigilia y sus deseos echos realidad dentro del corazón onírico. Estiraban sus cuerpos entre bostezos rogando mentalmente por unas pocas horas mas de sueño. Habían sin embargo vecinos pragmáticos ya fuera por decisión propio o por fuerza de sus obligados destinos que yacían despiestos mucho antes que el resto de la ciudad, Las chimeneas vomitaban densas nubes de humo, las puertas entre abiertas de los comercios dejan escapar dulces olores a pan recién echo, a miel dentro de sus barriles y manzanas maduras listas para transformarlas en delicioso licor.
Ajeno a al despertar en el exterior, Tom se dirigió a trompicones escaleras abajo directo a la cocina. La señora Mery le había cogido cariño en estas semanas que habitan como huéspedes de su posada.
- Buenos días Tom, sobre la mesa te he dejado la bandeja con el desayuno.-
- Hola Mery, ¿ as pensado en lo que te dije anoche?, ¿ te fugaras conmigo y dejaras este cuchitril?-
La señora Mery, se divertía con el buen humor y picaresca de Tom. Para ella, el era como el hijo que se llevo la peste hacia varios años.
- No seas travieso y come algo te estas quedando en los huesos. Como sigas desviviendo te por tu amigo, acabaras como el. Si, ya se que no te gusta que hable mal de el, pero desde hace un par de semanas parece como si se estuviera consumiendo.-
- Lo se Mery, apenas duerme. Por cierto olvidas tes su desayuno.-
- Ummm, yo jamas he olvidado nada. hace un par de horas que se marcho, farfullaba algo sobre un templo..
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