- Perdóname hermano, pero no puedo permitir que ninguno mas de los nuestros se una a el.-
Su corazón aun latía cálido y poderoso entre las manos de Lucifer, hay pocas formas de matar a un ángel y arrebatarle su corazón es la menos cruel. La escapada montaña en la que habían luchado mostraba las heridas de las fuerzas desatadas entre los dos hermanos. La sangre y plumas de lo que habían sido alas inmaculadas se escampaban sobre la cima, la batalla había sido magnifica almeno en términos angelicales. Umbriel quizás no igualaba a Lucifer en fuerza pero su astucia le había permitido emboscar a su hermano y llevar el comienzo de la lucha a su terreno.
Ahora yacía sobre la cumbre de la montaña con la armadura destrozada y un profundo agujero en su pecho. Con las pocas fuerzas que le quedaban hablo a su hermano.
- ¿ Lo as notado hermano?, a pesar de encontrarse a medio universo de distancia ¿ as sentido su poder?.
La sangre ascendía por su garganta haciendo que se convulsionara ante el fin de su existencia.
- ¿ Que harás ahora, aun quieres protegerlo...-
Lucifer se arrodillo junto al cadáver de lo que en una eternidad fue uno de sus hermanos,puso su mano sobre su cabeza y embolvio a Umbriel con una mortaja de fuego mágico, en apenas unos segundos no quedo rastro del cuerpo.
- Lo he sentido hermano, nuestro padre y los demás dioses tendrán ahora que escucharme. Tenemos a nuestro alcance el arma definitiva contra esa monstruosidad. Siempre y cuando no se le una o acabe antes con todos nosotros.-
Desplegó sus alas, oscuras como la noche que le acojia y se elevo hacia las estrellas. Por primera vez en eras podría volver a entrar en la ciudad de plata y presentarse ante su padre y hermanos como el hijo prodigo que regresa para salvarlos....
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