La posada del árbol trenzado, seguía tal como Tom recordaba. Se adentraron bajo un túnel bien iluminado de unos quince pasos y tras empujar el portalón de gruesa madera dejaron los ruidos propios de la ciudad atrás. El diseño interior había sido en parte idea suya, cuando su viejo camarada le propuso llevar a medias una posada, en ímpetu aventurero de Tom le obligo a negarse pero le ofreció varias ideas para que su negocio prosperar se al margen de los demás. La que marco la diferencia fue algo tan sencillo como dividir el gran salón en dos mitades. Esto le permitiría atender a los servidores del templo por un lado y a los visitantes del otro. Así se evitarian enfrentamientos por nimediades tales como la religión y demás. Dos enormes chimeneas de piedra ofrecían un acojedor recibimiento a cada parte, además de la pulcritud y calidad de sus bebidas y comida. Tom diviso al instante al viejo compañero y a paso veloz se dirigió en su búsqueda.
- Brelin, viejo avaro no as cambio nada.-
El posadero se giro para comprobar quien le hablaba con tal familiaridad.
- Disculpe me señorita, ¿ pero acaso nos conocemos?
- Maldito estúpido, porque me llamas señorita? quieres que te rompa esa cara de cerdo?.-
Al momento emprendió por que su amigo no le había reconocido, tan entusiasmado estaba por volver a un lugar amigable que había olvidado la transformación que Sam realizo en el.
- Disculpe a mi esposa, le ha confundido con un viejo conocido nuestro.¿ Seria tan amable de proporcionarnos una habitación y algo de ese delicioso guiso que flota en el aire?
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