Sam, se acerco a los cuerpos que yacían dentro de los sarcófagos. Se apreciaba que habían sido despojados de sus ropas y vueltos a vestir con unas batas cortas para cubrir su desnudez. Esto no cambia el echo, de la belleza exótica que poseían aquellos cuerpos.
La piel de la mujer, era de color cobrizo y su cabello de un rojo intenso. La musculatura de su cuerpo delata va la fortaleza que la mujer poseía, aun así era esbelta y muy hermosa.
Cuando Sam se fijo mas atentamente en el hombre, este eclipso la belleza de la mujer. No es que fuera mas hermoso, era la forma tan característica de su cuerpo. Carecía de piel, en cambio el reflejo de la luz sobre sus escamas azules, cubría su cuerpo de un resplandor metalizado. Mirarlo era hipnótico, Para ser justo al describir a este ser. Habría que imaginar el cruce entre un reptil y un humano, siendo el resultado lo mas hermoso de ambos.
Ensimismado por la contemplación de los dos seres, tardo en notar el sopor que apelmazaba su mente.
Los parpados caían pesados como el plomo, su cuerpo se debilitaba y tubo que sujetarse a uno de los sarcófagos para no caer.
- Sam, criatura incocciente, rápido crea una burbuja de energía alrededor de los sarcófagos y de ti.-
-ummmm, ¿ Pensamiento, eres tu?.- dijo Sam entre bostezos.
-Si, soy yo Sam. Ahora haz lo que te he dicho y no pierdas mas tiempo.-
Los años de practica junto a Pensamiento, habían creado una respuesta automática en la mente de Sam, cuando se le exigía practicar con la magia, Sam respondía casi sin pensar. Esto le salvo...
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